viernes, 28 de septiembre de 2012

Antes del final de la tarde, después de llegada la luna. Él con su mirada tan serena, me sonrió con ella y con toda su cara, no podía hablar, pero yo sabía de antemano, que me estaba haciendo una promesa, a la cual no podía renunciar, nos prometíamos compañía eterna aún con mundos de por medio. En medio de todo, yo le quería muerto, muerto y sin esa imagen de sufrimiento, nunca me dijo qué sentía,
 yo lo sabía, lo sabía cuando sentía sus manos frías, su mirada extremadamente serena.
Días antes y sabiendo lo que iba a suceder, decidí que iba a estar preparada para ese día y hacer mi mejor actuación, así que adquirí la costumbre de ir a sentarme en un rincón de las funerarias, a observar y tomar nota mental de las miradas, de las palabras, de las lágrimas, de los abrazos, de los gritos desesperados de los que asisten a esos actos sociales tan poco deseados, pero que nunca dejan de ser otra razón de encuentro entre falsos amigos, cuando llego el día en el que yo debía actuar, dar las gracias, derramar lágrimas, no pude hacerlo, no lloré, ni di las gracias, ni abracé a ninguno de los asistentes a tan lamentable evento. Simplemente me concentré en tomar por última vez sus infantiles manos entre las mías, y finalizar nuestra promesa de nunca estar el uno sin el otro.


martes, 17 de mayo de 2011

Hey,hey,heyyyy!!!

Siempre dicen que los finales son lo más difícil, yo también lo suelo decir, pero en este momento no sé como empezar... es como la primera vez que vas a salir con alguien y no sabes que decir, entonces permanecen en silencio; sin embargo, en este momento todo es más sencillo. Me abro al mundo con este pequeño saludo, Mucha buena vibra. :)